Orfeo era el músico y cantor por excelencia. Cuando tocaba la lira, se dice que todos quedaban embelesados por el poder de sus armonías. En las personas alentaba lo mejor de sí, la naturaleza a su alrededor florecía, aplacaba la salvaje ferocidad de las fieras, incluso despertaba en las piedras el aliento de la vida.
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foto: G. Dall'Orto, tomada de wikipedia |
Eurídice fue su gran amor y su tragedia. Al morir ella, perdió todo deseo de vida y no dudó en descender a las regiones de las sombras para rescatarla del olvido de ultratumba. Se nos dice que, con su música, logró convencer al soberano de los muertos, Hades, para que le concediera una segunda oportunidad. Sí, Eurídice volvería a la vida, pero con una condición: Orfeo no podría mirar a la cara a su amada ni hablarle en tanto no hubiesen abandonado el mundo de los muertos.
Imaginemos el gozo de la mujer al recuperar el aliento vital y, con él, a su amado Orfeo. Imaginemos la confusión que le provocaría el silencio del hombre, su negativa a mirarla. Imaginemos el desencanto, la imperiosa necesidad de una explicación. Tantos fueron sus ruegos que, a punto ya de abandonar las regiones infernales, Orfeo no pudo resistir más la impotencia y, con un gesto impaciente, alcanzó a mirarla de reojo. Suficiente para que, incumplida la condición impuesta por Hades, Eurídice volviera definitivamente a los brazos de la muerte.
El significado de esa condición impuesta y de esa última mirada de Orfeo a su amor ha intrigado y conmovido a todas las generaciones. A diferencia de otras mitologías y otras religiones, que imponen una visión concreta y ejemplar del mundo de la muerte, la antigua mitología griega optaba por símbolos abiertos a una interpretación personal. ¿Por qué, sabiendo lo que sabía, Orfeo miró a Eurídice? ¿Debilidad? ¿Impaciencia? ¿Transgresión? ¿El límite ineludible de la condición humana? ¿Qué representa esa última mirada que condenaba definitivamente a su amor, perdido más allá de la muerte?
Múltiples respuestas han sido dadas a ese interrogante, desde el cinismo misógino de Quevedo hasta la visión ontológica del poeta austrohúngaro Rainer Maria Kilke, pasando por la metafórica interpretación del artista y la juventud del dramaturgo francés Jean Anouilh o el vitalismo social del cineasta francés Marcel Camus. Si, para el poeta renacentista Poliziano, Orfeo suponía el triunfo de la muerte sobre el amor, Monteverdi introdujo en su ópera homónima un final feliz que proclamaba lo contrario, el triunfo del amor sobre la muerte. Amor y muerte son los límites dialécticos de esa última mirada.
TVE realizó una serie de dramatizaciones de antiguos mitos griegos, entre los que existe una interesante versión del mito de Orfeo. ¿Qué significado aporta al desenlace fatal de esta antigua historia?
Precioso!!! Gracias...
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